El vínculo entre fobias y trastornos emocionales
Es frecuente que el miedo intenso esté entrelazado con una ansiedad latente o periodos de estrés acumulado. Cuando las fobias se vuelven recurrentes, pueden dar lugar a ataques de pánico ante situaciones cotidianas, deteriorando nuestra autoestima y fomentando una baja autoestima que nos hace sentir inseguros. Esta dinámica, si no se aborda, puede degenerar en un estado de ánimo debilitado, vinculándose en ocasiones con la depresión o una tristeza persistente que dificulta ver una salida clara.

