De la manifestación física al sentir profundo
Es común observar cómo el estrés crónico o la ansiedad se traducen en ataques de pánico o insomnio, deteriorando nuestra capacidad de respuesta. A menudo, una baja autoestima o una tendencia a la tristeza persistente son indicios de que debemos atender problemas de manejo emocional antes de que deriven en cuadros de depresión más severos. Asimismo, factores como el burnout o las dificultades laborales pueden desencadenar sentimientos de vacío que, de no ser tratados, se consolidan como trastornos emocionales complejos.

